Presentar garantes, acreditar un domicilio y estar con escolta policial las 24 horas del día, son algunas de las restricciones que tendrá Zvonko cuando salga de Palmasola. Cuando esté en su domicilio podrá salir dos veces al día para recibir fisioterapia

A pocos días de cumplirse ocho años de detención preventiva en tres cárceles diferentes y que la salud de Zvonko Matkovic Ribera se vea deteriorada seriamente, la justicia determinó que él podrá defenderse desde fuera de un centro penitenciario del juicio por supuesto terrorismo, que a más de seis años de llevarse adelante todavía no termina.

La decisión judicial que favorecerá a Zvonko fue decretada en La Paz ayer por la tarde, al final de la audiencia de apelación que se realizó en la Sala Penal Tercera, juzgado al que le tocó resolver la determinación que en los primeros días de enero asumió el Tribunal Primero de Sentencia paceño, que le negó el pedido de cambio de medidas cautelares para salir de Palmasola.

 

Ayer, como aquella vez en enero de este año, los abogados defensores de Matkovic presentaron pruebas y argumentos de las dolencias lumbares que sufre el procesado y que estando en el reclusorio cruceño serían prácticamente imposibles de mitigar y se corría el riesgo de que, incluso, pudiera quedar paralítico.

“Salí como quise salir, sin negociar y sin echarme la culpa”, dijo el procesado anoche al arribar a Santa Cruz.

Gary Prado, abogado defensor de Zvonko, explicó que ahora se deben concluir los trámites de arraigo, la presentación de garantes y la certificación del domicilio donde quedará detenido con escolta policial, para que deje el pabellón donde estuvo preso en Palmasola.

“Esperamos que hasta la siguiente semana se cumplan todos los requisitos establecidos en la sentencia dictada, para que Zvonko vaya a su casa”, indicó Prado.

El ministro de Gobierno, Carlos Romero, al enterarse de la decisión de los vocales de La Paz, dijo no estar satisfecho por la determinación, ya que él cuestionó que hasta ahora los juzgadores no hubieran podido concluir el proceso y dictar una sentencia.

Zvonko es uno de los tres presos por el caso terrorismo, ya que junto a él están en prisión Juan Carlos Guedes y Alcides Mendoza, para quienes el procesado también pidió que en el futuro ellos se puedan defender en libertad.

La medida de detención domiciliaria permitirá también que Zvonko pueda salir dos veces al día de su domicilio, una por la mañana y la segunda al final del día, para recibir el tratamiento de fisioterapia que precisa.

El lunes de la siguiente semana se reiniciarán las audiencias del juicio, donde aún se continúa leyendo las pruebas documentales que presentó el Ministerio Público, para confirmar que los implicados son culpables.

Su madre se fue a la iglesia

Anoche, antes de ir al aeropuerto a recibir a su hijo, Carmiña Ribera estaba en una pequeña capilla en la iglesia La Santa Cruz, de rodillas agradeciendo a Dios por la noticia que había recibido horas antes.

“Medidas sustitutivas” y el ícono del pulgar arriba, fue lo que Zvonko le escribió desde su computadora. “Yo estaba conduciendo rumbo a mi trabajo, sabía que la audiencia se estaba realizando en La Paz. Escuché que llegó un mensaje y lo vi; tuve que estacionar, rompí en llanto y di gracias a Dios”, contó.

La madre del vicepresidente cívico asegura que nunca perdió las esperanzas de que Zvonko pudiera defenderse en libertad, pero que “cada vez que se la negaban era un golpe muy duro para toda la familia”.

Lo creyó al ver llorar al abuelo

A Milan, el hijo de ocho años de Zvonko, sus tías le dieron la noticia de que su padre podría estar en su casa, pero él se mostró incrédulo. “Recién cuando vi a mi abuelo llorar, lo creí. Sonreí y me sentí muy feliz”, dice el niño que atiende entrevistas con naturalidad y tranquilidad, pese a las circunstancias que le ha tocado vivir por la detención de su padre.

Desde que tiene uso de razón, Milan solo ha visto a su progenitor en la cárcel y en las audiencias en el Palacio de Justicia. “Es duro, pero con el tiempo uno se acostumbra”, dice con la misma entereza y madurez con que señala que, cuando se le pregunta cómo se siente al saber que podrá tener a su padre en su casa, comenta: “Será un cambio muy fuerte en mi vida”.

Un Día del Padre diferente

El próximo 19 de marzo serán ocho años de su detención, recuerda Zvonko, cuando se le plantea que dentro de unas semanas podrá pasar el Día del Padre con Milan, y dice que eso lo pone muy feliz, puesto que no ha visto crecer a su niño y que eso nadie se lo devolverá.

El año pasado, Zvonko ya pudo acudir al agasajo del Día del Padre al colegio de su niño. Este año, Milan dice que quiere ir a comer con él.

“Churrasco, es lo que más le gusta”, dice.

Ambos han forjado una relación muy unida pese a las circunstancias y al interior de su familia, Milan no tiene reparos en decir abiertamente que su padre es su persona preferida (papi, mi favorito, dice al referirse a él).

Cuando están juntos, conversan mucho, juegan, Zvonko le ayuda a hacer su tarea, hablan  (y discuten) mucho de fútbol, pues el niño se declara hincha de Oriente y Barcelona, mientras que su papá es de los clásicos rivales. Así son, un padre y un hijo que esperan muy pronto dormir y despertar bajo el mismo techo.

Le negaron la libertad 21 veces y ahora pide que guedes y mendoza también salgan de prisión

Zvonko es uno de los tres presos por el caso terrorismo, ya que junto a él están en prisión Juan Carlos Guedes y Alcides Mendoza, para quienes el procesado también pidió que en el futuro ellos se puedan defender en libertad.

“Este es un llamado muy fuerte de atención a las pobres decisiones que el tribunal que lleva adelante el juicio viene tomando hace tiempo”, dijo Zvonko, quien indicó que el Tribunal Primero de Sentencia de La Paz tendría que permitir también que Mendoza y Guedes puedan ejercer su defensa en libertad.

“No hay explicación legal ni moral para que sigan teniendo a personas secuestradas obligándolas a que se echen la culpa o sigan en la cárcel”, señaló.

Agregó que ayer se enteró de que son exactamente 21 las veces que el tribunal le negó la libertad.

“Tuve que enfermarme para que me dejen salir”, señaló.

Fuente: El Deber

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